Victoria Ordoñez, una visión apasionada del vino

La bodeguera que dejó la medicina para dar un nuevo valor al vino de Málaga

Victoria Ordóñez, doctora en Medicina y experta en Gestión Hospitalaria, desempeñaba un puesto de responsabilidad cuando, hace 15 años, su hermano Jorge la llamó para que lo ayudara a lanzar su proyecto de elaboración de vinos en España, y en particular con la gestión de la bodega de Málaga.

 

Victoria decidió entonces dar el salto al vacío, pero hace cinco años se atrevió ya con el doble mortal, al iniciar su propio proyecto, Bodegas Victoria Ordóñez e Hijos. Con dos uvas tan malagueñas como la moscatel de la Axarquía y sobre todo la Pedro Ximénez de los Montes de Málaga por bandera, hizo una primera declaración de intenciones con el lanzamiento de La Ola del Melillero, un blanco seco de PX que se convirtió en toda una sensación y al que siguieron Voladeros, Monticara, Las Olas del Melillero Sparkling Rosé y, próximamente, Martí-Aguilar, vino con el que rinde homenaje a su apellido materno.
La tarea de elaboración de los vinos la comparte con su hijo Guillermo Martín, y ella asume la dirección de la bodega. La trayectoria de Bodegas Victoria Ordóñez e Hijos se ha caracterizado por la reivindicación de las uvas y zonas vinícolas más tradicionales de Málaga, pero con la voluntad de innovar, sorprender y tener un sello propio, armonizando calidad en el producto, una imagen cuidada al máximo y un buen manejo del marketing.

 

Afirma que aspira a que «la ciudad de Málaga recupere la que por siglos fue su seña de identidad: el vino, y que sus Montes de Málaga consigan reconocimiento internacional como uno de los ‘terroirs’ más singulares de Europa». Mientras, se contenta con un trabajo que exige constante dedicación, sobre todo por ser una bodega artesanal, pero que considera «apasionante». «Lo es todo el proceso de elaboración del vino, y también lo es saber que los vinos forman parte de los momentos de felicidad y celebración de la gente», dice.

 

Fuente: Diario SUR